martes, 20 de marzo de 2012

"Alcahueta"

Tarde o temprano iba a pasar. Era necesario. Imperioso.
Así como quién no quiere la cosa, de la nada y en cinco minutos una ficha de un peso irracional atravesó mi cráneo y se instaló en el medio de mi cerebro.
Y si te digo que era necesario es porque tenía que darme cuenta. Esta no soy yo, esta es otra. Una copia de otra, más bien.
Y ser auténtica era una de las cosas que más me identificaba. Además de la transparencia y la confianza.
Y hoy parece que me identifica lo contrario, aunque estoy segura de que esta no soy yo.

Y sí, me cayó la ficha. Y ésta es como el chicle en el pelo o la mancha de Fernet en la ropa blanca, no sale más. Llegó para quedarse.
Y se me notó en la cara cuando la sentí entrar. Se me nota ahora, cuando escribo.
Quizás es por cómo me lo dijeron. Tan simple y llanamente, tan “corta la bocha”.
Porque me dieron un poco de amor y después me escupieron la realidad.
Por eso, también, llené mi mochila de vergüenza y enojo conmigo misma y partí cabizbaja después de esa terrible patada en el culo.

Pero me cayó la ficha. Una bien grande y filosa, cosa que entre y que no salga.
Me cayó y no quiero que la saquen. Si está ahí es por algo. Porque la necesito, porque la esperaba, porque la quiero.

Y así como la ficha ésta me mostró mis errores, también me mostró mis logros.
Todo lo malo está acá, flotando vigente. Pero también está el reconocimiento de mis errores y las ganas de mejorar, que definitivamente es algo bueno.

Porque la ficha no es tan puta.

Porque me sirve para ser mejor. 





2 comentarios:

  1. Me encanta amiga!Sacando las puteadas!.Como dijo la profe de Lengua I "this has great potential":P-Te quieroo!

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  2. Sos hermosa amiga! Que lindo escribís!

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