Él le dijo que la quería.
Ella no respondió. Eran demasiadas las cosas que tenía en cuenta para exteriorizar lo que le pasaba. Las habladurías de su cabeza.
Él le dijo que la quería. Otra vez.
Ella, estúpidamente novata, bajó la vista y se hundió en el asfalto mojado, socavando el cemento, la tierra profunda.
Pareció una negativa.
Ella lo vio irse corriendo bajo la lluvia.
Y calló.
Todavía lo hace.
Pero lo quiere. Lo quiere en secreto.
domingo, 29 de abril de 2012
domingo, 1 de abril de 2012
Gata flora (cuando se la ponen grita, cuando se la sacan llora)
Hasta en los mensajes del celular está más lejos que cerca. Porque puede llenarme de palabras lindas cuando está conmigo, pero eso no significa que esté por acá, próximo.
Porque ni él quiere estarlo. O sí. No sabe. Y tampoco contesta.
Porque ni él quiere estarlo. O sí. No sabe. Y tampoco contesta.
Y la cuestión es que hasta en los mensajes del celular está más lejos que cerca. Por como escribe. Por como se expresa.
Cómo para querer escribirle!
Si al final las cosas están igual que siempre. Salvo por el hecho de que se olvidó de la ceguera que necesito y habló de más. Pero no importa, porque las cosas, las nuestras, están igual que siempre.
Creí que quizás iban a ser distintas.
Para bien, o para mal.
Pero están igual que siempre.
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