Hoy te veo con tus siete años y medio. Tan inteligente, tan curioso, tan caprichoso y dulce.
Y me pasa que no quiero que crezcas. Así estás bien.
Y así estás bien porque tengo miedo de que sigas creciendo y prefieras otros juegos que los que jugamos, otros cuentos que los que invento, otros mimos que los que te hago.
Me pasa que no quiero que crezcas porque me niego a imaginar una tarde sin tu risa, sin tus caprichos, sin tu dulzura.
Me pasa que quiero hacerte “Upa” toda la vida.
Y me pasa que detesto con todo mi ser - porque así estás bien, porque no quiero que crezcas – la natural posibilidad de que llegue el día en el que me digas tajantemente, sin vueltas ni consideración, “Dani…. ya estoy grande”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario