domingo, 1 de enero de 2012

Vos de ella y yo de él

A Fernando

   Hace un tiempo que quiero volver a enamorarme. Poco tiempo, unas semanas.
   No quedaron perdidas en el olvido las charlas con Jorge sobre mis pocas ganas de volver a amar, no, al contrario… son recientes.
   Pero aun así hace unos días que tengo ganas de volver a enamorarme.
   Y lo más lindo es que me quiero enamorar no para olvidarte, no para desinteriorizarte, no. Quiero porque puedo. Quiero porque hay alguien. Quiero porque me hace bien.
   Por eso decidí dejarte ir, eliminar todo rastro tuyo de mi vida. Desterrarte de mi interior. Echarte. Mandarte a freír churros a La Quiaca. Eso decidí.
   Y lo decidí porque ya no daba para más. Era absurdo hablarte cuando no recibía respuestas. Era absurdo que me hables cuando yo no respondía. Era una pérdida de tiempo que prolongaba el dolor. Prolongaba el insomnio. La preocupación del entorno. “El Duelo”.
   Y eso de hacer “El Duelo”, que parece un latiguillo de madres, abuelas, tías y amigas que pretenden levantar tu ánimo y alegrar tus días inundados de lágrimas y pañuelitos descartables, no es más que la justificación a la tristeza persistente. Una excusa a no querer salir, a llorar por los rincones, al dolor en el pecho, al cigarrillo.
   “Tenés que hacer ‘El Duelo’, cuando lo elabores te vas a sentir mejor, vas a ver” te dicen. Y hoy creo que hay que mandar a “El Duelo” al diablo y vivir la vida. Y por sobretodo echarte, porque con vos en mí vivir no es vivir.
   Desenamorémonos juntos. Guardemos en el recuerdo lo que éramos, lo que nunca vamos a volver a ser. Guardémoslo bien adentro de la mente, y fuera del corazón.
   Dejemos de mentir con falsos sentimientos. Dejemos de mentirnos. Ya no nos amamos. Ya somos dos extraños que se conocen por dos años circunstanciales que terminaron. Ya no nos separa una calle, nos separa un mar.

   Quiero que nos separe una eternidad.

   Vos allá y yo acá, bien lejos.

   Y te preguntarás porqué te escribo. Simple. Para que sepas. Para que te vuelvas a enamorar sin culpa. Y para que yo lo haga también. Un descargo, una confesión. El último escrito dirigido a vos.
   Sí, es el último. Ya no necesito desahogarme escribiéndote. Porque escribirte es tenerte cerca.
   Y yo, realmente, quiero que nos separe una eternidad.
   Enamorémonos juntos. Vos de ella y yo de él. Porque somos buenos chicos, porque lo merecemos. Porque nos va a hacer bien. Hagámoslo. Seamos felices. Seámoslo separados.

   Vos allá, y yo acá, bien lejos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario