domingo, 13 de mayo de 2012

Martes

   Se despertó y se acordó que era domingo. Ya estaba preparada para pasar una tarde de esas, una triste y sin acontecimientos más interesantes que hacer trabajos para la facultad. La resignación estaba por invadirla, era natural que los domingos fueran así, solitarios, aburridos.
   Pero notó algo diferente. Quizás fue el olor a café y a tostadas que inundaba la casa. O el calor de sus sábanas revueltas. O el bienestar de despertarse a cualquier hora. No supo bien qué, pero sintió que ese domingo tenía otro sabor. Uno que bien lejos estaba del amargo.
   Curiosa, pensó por qué la particularidad del día había cambiado repentinamente. Analista, averiguó lo que pasaba y lo que sentía. Y le quedó claro que los domingos no dejan de ser un día más, que lo que cambia es el estado de ánimo. Le quedó claro, también, que el sentido de sus domingos había cambiado.
   Ya no eran para amargarse.
   Eran para pensar en lo cerca que estaban los martes.
   Y no por ser símbolos de la monotonía, sino porque para ella, los martes, tenían otro color y otro nombre.

   Y eso...la puso contenta.

1 comentario:

  1. Realmente me fascina tu blog, me tomé el atrevimiento de mirarlo, es excelente

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